Nombre: NGC 6979 “ Triángulo de Pickering ”.
Light: 40 fotografías
(RAW) de 300 segundos cada una a ISO
1600.
Darks: 60
Bias: 60 Flats: 30
Temperatura: 28ºC
Telescopio: Sky Watcher Evostar 72 ed.
Cámara: Canon 600D
modificada + filtro L-eNhance.
Montura: Neq. 6 Pro.
Guiado: PHD2.
Capturas de las
fotografías: NINA.
Lugar de las
capturas: Lleida ciudad.
Apilado y
procesado: PixInsight.
Ubicada en el ala
izquierda de la constelación del Cisne, se encuentra una extensa y espectacular
nebulosa conocida como el Bucle de Cygnus. Este objeto es el remanente
de una supernova que explotó hace aproximadamente 10.000–20.000 años, dejando
tras de sí una enorme burbuja de gas ionizado en expansión. En el cielo ocupa
un área muy extensa, de unos 3 grados de diámetro, lo que equivale a seis veces
el tamaño aparente de la Luna llena.
El Bucle de Cygnus
se localiza a una distancia aproximada de 2.400 años luz de la Tierra, dentro
del brazo de Orión de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Físicamente, el remanente
tiene un diámetro real cercano a 120 años luz, y continúa expandiéndose a velocidades
del orden de 200–400 km/s, lo que permite a los astrónomos estudiar
directamente los procesos de choque entre el material expulsado por la
supernova y el medio interestelar circundante.
Esta nebulosa se
divide tradicionalmente en tres regiones principales: la Nebulosa del Velo Oriental, el Triángulo de Pickering y la Nebulosa del Velo Occidental. En la astrofotografía presentada se pueden apreciar dos de
estas estructuras. En la parte superior destaca el Velo Occidental, catalogado
como NGC 6960 y conocido popularmente como la Escoba de la Bruja, una
delicada red de filamentos producidos por la onda de choque de la explosión. En
la zona central e inferior se observa NGC 6979 “El Triángulo de Pickering”, una
compleja región filamentosa descubierta fotográficamente a comienzos del siglo
XX por Williamina Fleming, que durante años fue erróneamente atribuida a
Edward Pickering.
Desde el punto de
vista técnico, se trata de una nebulosa de emisión muy débil, cuyo brillo
procede principalmente del oxígeno doblemente ionizado (OIII) y del hidrógeno
ionizado (H-alfa). Por ello, su observación visual y fotográfica se beneficia
enormemente del uso de filtros de banda estrecha, especialmente filtros OIII,
que aumentan el contraste incluso desde entornos con contaminación lumínica
moderada, como puede ser un entorno urbano. Visualmente puede observarse desde
cielos oscuros con telescopios de 150–200 mm de apertura, mientras que la
astrofotografía permite revelar detalles extremadamente finos mediante largas
exposiciones y técnicas de apilado.
La importancia
científica de este tipo de astrofotografías es notable. Los remanentes de
supernova como el Bucle de Cygnus son auténticos laboratorios astrofísicos
naturales, donde se estudia la nucleosíntesis de elementos pesados, la dinámica
de ondas de choque, la interacción del plasma con los campos magnéticos
galácticos y el enriquecimiento químico del medio interestelar. Además, la
astrofotografía de alta resolución —incluso realizada por astrónomos
aficionados— proporciona datos valiosos para el seguimiento de la evolución
temporal de los filamentos, complementando observaciones profesionales en otras
longitudes de onda como radio, ultravioleta o rayos X.
En conjunto, esta
imagen demuestra cómo la astrofotografía urbana, apoyada en técnicas modernas y
equipamiento adecuado, no solo tiene un gran valor estético, sino que también
contribuye a la divulgación y al conocimiento científico de algunos de los procesos
más energéticos y fundamentales del universo
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Saludos y ….
¡¡¡¡ BUENOS CIELOS
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