Nombre: NGC 7293 “ Nebulosa de la Hélice ”.
Light: 40 fotografías
(RAW) de 300 segundos cada una a ISO
1600.
Darks: 60
Bias: 60 Flats:
30
Temperatura: 21ºC
Telescopio: Sky
Watcher Newton 200/1000 F5.
Cámara: Canon 600D
modificada + filtro L-eNhance.
Montura: Neq. 6 Pro.
Guiado: PHD2.
Capturas de las
fotografías: NINA.
Lugar de las
capturas: Lleida ciudad.
Fecha: 20 de agosto.
Apilado y
procesado con PixInsight.
Hace
unos días realicé una fotografía de la impresionante Nebulosa de la Hélice,
conocida coloquialmente como el “Ojo de Dios”, desde la azotea de mi casa en Lleida.
A pesar de estar en plena ciudad y bajo un cielo afectado por la contaminación
lumínica, el resultado ha sido muy satisfactorio.
Para
la captura utilicé un telescopio Newton 200/1000 F5, un instrumento con una excelente relación
entre apertura y resolución, ideal para objetos de cielo profundo. Acoplé una
cámara réflex modificada para astrofotografía, lo que permite una mayor
sensibilidad a la línea de emisión del hidrógeno alfa. Además, empleé un filtro
anticontaminación lumínica L-Enhance, que realza las emisiones de hidrógeno y
oxígeno mientras bloquea gran parte de la luz artificial urbana.
Como siempre, puse la montura en estación siguiendo los pasos 2, 3 y 4 ya publicados en el blog y, cuando terminé la sesión de captura, realicé las tomas de calibración: darks, bias y flats. Una vez terminada la sesión de astrofotografía, sobre las 04:50 de la madrugada, recogí el equipo y lo guardé a la espera de la próxima sesión de astrofotografía.
La
imagen final es el resultado de apilar 40 fotografías de 300 segundos cada una,
lo que suma un total de 200 minutos de integración. Aunque pueda parecer un
tiempo relativamente modesto para astrofotografía de espacio profundo, la
nebulosa se aprecia perfectamente incluso con esta integración. Su estructura
anular y los filamentos gaseosos exteriores se distinguen con notable claridad.
La
Nebulosa de la Hélice se encuentra en la constelación de Acuario y está situada
aproximadamente a 650 años luz de la Tierra. Es una nebulosa planetaria, es
decir, el remanente gaseoso expulsado por una estrella similar al Sol en las
etapas finales de su vida. Se formó hace unos 10.000 años, cuando la estrella
central agotó su combustible nuclear y expulsó sus capas externas al espacio.
En
su centro permanece una enana blanca, el núcleo estelar residual extremadamente
caliente que emite intensa radiación ultravioleta. Esta radiación ioniza el gas
circundante, haciendo que brille con colores característicos. El tono rojizo
proviene principalmente del hidrógeno ionizado, mientras que los colores
azulados y verdosos se deben al oxígeno doblemente ionizado.
Su
apariencia recuerda a un gigantesco ojo cósmico, de ahí su apodo popular. Sin
embargo, más allá de su estética impactante, representa una fase evolutiva que
nuestro propio Sol experimentará dentro de unos 5.000 millones de años. Cuando
el Sol agote su hidrógeno, se expandirá como gigante roja y, finalmente,
expulsará sus capas externas formando una nebulosa planetaria similar.
Fotografiar
la Nebulosa de la Hélice desde un entorno urbano demuestra cómo la tecnología
actual y la pasión por la astronomía permiten capturar objetos situados a
cientos de años luz. Cada fotón recogido durante esas largas exposiciones
inició su viaje mucho antes de que existiera la civilización moderna.
Contemplar y retratar este vestigio estelar desde mi propia azotea en Lleida ha
sido, sin duda, una experiencia profundamente emocionante y reveladora.
Muchas
gracias por visitar mi blog.
Saludos
y…..
¡¡¡¡ BUENOS CIELOS !!!!

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